La madera pide maña
Es madera de verdad, no resina imitando. Sigue respirando, moviéndose con el clima — y es más frágil de lo que parece. Tratada con un mínimo de cuidado, atraviesa décadas.
- Agua
- No es a prueba de agua. Ni resistente a salpicaduras. Quítese el reloj antes del baño, la piscina, el mar y los platos. Si se moja, séquelo enseguida con un paño suave y déjelo secar a la sombra — nunca con secador ni al sol.
- Calor
- Un coche cerrado al sol es el peor lugar del mundo para una pieza de madera. El salpicadero, la playa, la sauna y cerca de la cocina tampoco. El calor y la humedad hacen que la madera se dilate y se contraiga.
- Química
- Perfume, protector solar, gel de alcohol, hidratante y producto de limpieza atacan el acabado. Póngase el reloj después de aplicarlos, no antes.
- Golpe y peso
- La caja es madera, no acero. No la golpee, no la apriete, no la guarde con peso encima.
- En el día a día
- Un paño suave y seco resuelve la limpieza. Una gota de aceite propio para madera cada pocos meses devuelve el brillo. Quíteselo de noche: la madera agradece el aire.
- Guardar
- En un lugar seco y ventilado, en el estuche o en la funda. En el baño no.
- Y lo más importante
- Úselo sin miedo. Un LongHill no fue hecho para ser guardado — fue hecho para ser vivido. La marca del uso no estropea la pieza: es ella terminando de quedar lista.